cámara está dado para extraer la mayor definición del lente, pero atentos, uno no mira cuadrado y menos mira todo nítido. Uno enfoca solamente un punto, la periferia de nuestro mirar siempre es difusa.
Luego de un tiempo de trabajar con formatos descontinuados, maravillándome de la riqueza de estas imágenes, paseándome por cámaras de cajón, con negativos de vidrio del año 40 que aún funcionaban, me encuentro con la confirmación de que el fotógrafo se hace a través de su cámara, y que cada cámara tiene un sentir único.
El desafío se tradujo en construir una cámara y comprobar si realmente tenía un sentir propio, en ver si un pulso desconocido se hacía parte en el momento de fotografiar. Para ello, en unas vacaciones viajo a la playa con material sensible (Kodalith), un par de químicos y un objetivo de cámara de fuelle con obturador. El único elemento que encontré fue la boya arrojada por la marea. Este hecho fortuito permitió realizar estas fotografías, donde el lente trabaja en toda su magnitud, el material captura realmente todo lo que el lente ve, no desechando las zonas menos nítidas, el alto contraste le da dureza y su difusión nos acerca a un mundo, a una forma de mirar que por costumbre y formato uno ha desechado. La cámara de boya ve como ve el hombre. No tiene formato ni vértice, no corren las normas compositivas, es un mirar desde el interior del ojo. Es, podríamos decir, la interpretación más cercana al reflejo reticular. Aún así sigue siendo una máquina, que nos obliga a fotografiar sin ver ni siquiera en referencia, intuyendo el encuadre. Utilizar prolongados tiempos de exposición le da a este ejercicio un nuevo mirar, una pequeña meditación antes de obturar.
El uso de esta cámara nos hace reflexionar acerca de la acción fotográfica. Entregándonos unos límites técnicos, nos libera de un ojo que puede ver y obturar en cualquier circunstancia, induciendo así a una acción fotográfica, donde el retratado y el fotógrafo son parte y testigo de este proceso creativo.

Querciascopio
Cámara de boya: una boya de plástico negro de 30 cm de diámetro.
En un extremo posee un lente con obturador y diafragma. Está seccionado en tres partes con bisagras (cada corte es un foco predeterminado). El negativo es cortado circular del mismo diámetro. Se pone el negativo según el plano a fotografiar (distancia del sujeto a cámara). Se sella la cámara en cuarto oscuro y ya está lista para obturar. Se revela la película y se hacen copias por contacto.

ANTONIO QUERCIA  és fotògraf