Condiciones de Lejanía
PILAR CALDERON Y MARC FOLCH

Estas son obras remotas, en las que la condición de saberse lejanas, más allá de la distancia, las ha hecho convertirse en arquitecturas primarias. Son construcciones que parecen estar en equilibrio precario, dispuestas momentáneamente para inaugurar una tímida conquista, ilusoria y efímera. Este aprendizaje en la periferia de las cosas sugiere mecanismos, ingenios aparentemente elementales, para operar con nitidez y libertad. Sabemos que dos lugares no están tan lejos por la distancia real que los separa sino por las circunstancias (geográficas, climáticas, culturales, sociales…) que los diferencian. Ahora hemos descubierto otra lejanía, la medida del hombre en la naturaleza.

Cualquier lugar está lejos de otro lugar de Chile y muy lejos del resto de lugares del mundo. En la largura y los límites de su territorio (cordillera andina, océano, desiertos de arena y hielo) observamos que esa distancia lleva implícitas otras; las que se originan en un mapa de gradiente térmico, geográfico y social contrastado, altamente rural, pobre, a menudo de difícil accesibilidad y de saberes tecnológicos dispersos. En este contexto, hallamos obras que se generan a partir de las circunstancias que las rodean y de la observación de los acontecimientos cercanos, especialmente elocuente en la vastedad de un territorio chileno sumergido en mitos y accidentes locales más o menos presentes en la memoria. El conocimiento de lo disponible -materiales, tecnologías y otras eventualidades- es el fruto de una mirada minuciosa y el punto de partida de muchas de estas obras. Hablamos, en algunos casos, de una arquitectura de inventario, de ferretería (modulable en base a los materiales disponibles, que evita mermas, de soluciones constructivas sencillas, a menudo en manos de los propios «maestros» y en la que el uso de los materiales responde a la pregunta por la idoneidad y puesta en práctica). Resultan arquitecturas de gran libertad proyectual y de un alto contenido poético.

En este punto de la Tierra, la naturaleza, inmensa y agitada, pone al hombre en una constante condición de precariedad. Construir en el territorio chileno es construir, a veces, por primera vez. Contrariamente al mundo parcelado y trinchado que conocemos, en el que los rastros de la historia se encabalgan uno sobre otro y en el que proyectar con la naturaleza parece que a menudo se reduce a un tema de exteriorismo, allá donde las grandes extensiones deshabitadas nos recuerdan que instalarse significa fundar primero; construir e insistir en existir, después.

Ante esta geografía viva y desmesurada, el habitante busca un cobijo a su medida, un lugar desde el cual seguir observando el libre acontecer de las cosas; ante lo absurdo de dominarla o domesticarla, se origina un pacto inicial, efímero y precario, en el que la naturaleza adquiere nuevos significados y el habitante hace acto de presencia iniciando una experiencia primaria y remota. Esta condición de lejanía es el impulso de una arquitectura que busca intimidad, una proximidad.

Las condiciones de lejanía son la parte remota de estas obras.

PILAR CALDERON I MARC FOLCH són arquitectos i comisarios del ciclo Espai Contemporani a Xile,