Escepticismo Razonable - Erotismo Riguroso
ALEJANDRO ARAVENA

Algunos de los arquitectos que trabajan en Chile hoy están produciendo obras de cierta calidad. Tal calidad radica, creo, en haber encontrado el tono adecuado para, desde donde estamos, producir obras capaces de insertarse con propiedad
en el estado del arte. Si tuviera que precisar ese tono, diría que es el medio armónico entre un escepticismo razonable
y un erotismo riguroso.
Explico:
Toda obra ocupa inevitablemente un segmento de la línea que va entre el romanticismo y el nihilismo. Hubo quienes, buscando darle consistencia a la propia producción, se aventuraron románticamente, más allá del mundo físico, hacia elucubraciones metafísicas, o como mínimo poéticas, glosando malamente a Barragán o empalagosamente a Neruda, anteponiendo el artículo lo a cuanto adjetivo se les cruzaba por delante, buscando nuestra identidad latinoamericana.
El escepticismo vino a hacer que sospecháramos de todo aquello que estuviera más allá de la física o que no fuera capaz de ver en ella materia. Pero agregué razonable porque tal escepticismo nunca llegó a tanto de llevarnos al cinismo, al derrotismo o a la prostitución.
Si los románticos pecaron de una aproximación intelectualmente roma, incapaz de penetrar el problema de qué y cómo hacer arquitectura aquí, los nihilistas están pecando de atematismo. Incapaces de sobreponerse a las circunstancias, hay quienes han hecho del tercermundismo una disculpa para la ausencia de voluntad (derrotados), quienes están usando el cuerpo disciplinar como mero medio para ganarse la vida (putas) o quienes quieren hacernos creer que hay que aceptar lo miserable y caótico, intentando despistar con eufemismos aggiornados del tipo híbrido o fragmentario. El erotismo disciplinar ha sido capaz, en estos arquitectos, de mantener vivo el deseo de querer entrar en el cuerpo de nuestra época; su carácter riguroso ha sustituido la inspiración por la precisión para hacerlo.
Periferia y pertinencia
Este tono de la producción abrió el camino para que estos arquitectos hicieran de sus proyectos proposiciones que no pudieran ser hechas en otro lado aunque se quisiera.